Parto sin dolor


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Suprimir el dolor, aún en procesos naturales como el parto, es de los logros más importantes y elogiables de la medicina de las últimas décadas. Gracias a estos logros se está asistiendo a una mayor humanización de la práctica médica.

Estas nuevas técnicas de investigación llegaron a determinar que la administración de una mezcla de anestésico y opioide en cantidades mínimas en los espacios raquídeo y epidural, puede mejorar considerablemente las condiciones que se dan en un parto natural. La ansiedad desmedida y un sufrimiento intenso en la parturienta determinan la súper secreción de determinadas hormonas que al contraer intensamente los vasos de la placenta comprometen la circulación por la misma y concomitantemente la oxigenación del feto. Cuando ello sucede la ejecución de un bloqueo regional con la administración de anestésico y opioide en mínimas proporciones al calmar el dolor, elimina esos factores de riesgo.

Un equipo multidisciplinario integrado por obstetra, anestesiólogo, neonatólogo y partera trabajando juntos, otorgan la mayor garantía para la parturienta durante el trabajo de parto. Estos profesionales podrán indicar en determinadas circunstancias especiales la aplicación de un bloqueo anestésico regional como forma de solucionar situaciones especiales y beneficiar así a su paciente. Un cuello uterino rígido que en el transcurso de las horas no dilata o condiciones obstétricas que hacen pensar en la aplicación casi segura de fórceps, pueden llevar a la aplicación de esta técnica. Pero aún cuando esas condiciones no se presenten puede ser la parturienta quien, basada en una experiencia anterior o conocimientos de las bondades del método, lo solicite.

Pero es el obstetra quien tiene la última palabra y será él quien decida si la aplicación de analgesia es posible o no. El anestesiólogo, médico especialista en anestesiología y reanimación, es quien por su capacitación se encuentra en condiciones de aplicar el bloqueo. En muchos países constituye una subespecialidad, anestesiólogo obstétrico, y su acción trascurre full time en las maternidades.

La anestesia en los espacios raquídeo y epidural, es una técnica que consiste en una punción en la línea media de la región lumbar entre una y otra apófisis espinosa. Previa infiltración local se atraviesa con una aguja especial la piel, tejidos superficiales y ligamentos que van de una a otra apófisis. Así se llega al espacio epidural, entonces se empieza a ejecutar lo que se denomina método o bloqueo combinado (peridural – raquídeo).

Como el umbral de dolor varía muchísimo de una persona a otra, muchas embarazadas que ya han tenido un parto anterior, toman la decisión de que se les aplique anestesia raquídea porque ya han experimentado que rápidamente alcanzan su umbral tolerable. Las madres primerizas, generalmente, prefieren primero realizar el trabajo de parto y ver como este se desarrolla, para recién después decidirse por una anestesia.

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