Prevenir la transmición materno infantil del VIH


VIH

Existen medidas muy eficaces para prevenir el contagio de VIH desde una madre VIH positiva a su hijo. Para aplicarlas, lo primero es saber si la embarazada está o no infectada. Es por ello que se les hace un análisis de detección de la enfermedad en los controles iniciales. Esto es de suma importancia ya que puede estar infectada sin saberlo, dado que en las etapas primarias no suele haber síntomas.

Las medidas que disminuyen el contagio son cuatro: administración de medicamentos antirretrovirales durante el embarazo y el parto, cesárea a las 38 semanas de gestación en lugar de parto vaginal, administración de antirretrovirales al recién nacido y no dar de mamar al bebé.

Los objetivos del tratamiento con drogas antirretrovirales durante el embarazo son dos: evitar el contagio al bebé y tratar a la mujer cuando así lo requiere. Algunas embarazadas, cuya infección por VIH es reciente y que aún tienen “buenas defensas” no requieren tratamiento para ellas, entonces sólo lo reciben durante la gestación y parto. Una vez que dan a luz, se suspende aunque deben seguir controlándose con el médico infectólogo.

Las mujeres que ya estaban recibiendo tratamiento antirretroviral antes del embarazo, deben consultar lo antes posible al infectólogo, porque es probable que tengan que cambiar alguno de los medicamentos por otro que no produzca efectos adversos al bebé.

En la actualidad hay disponibles en el mercado gran cantidad de fármacos para el tratamiento del VIH pero se ha comprobado que algunos pueden ocasionar efectos adversos en el feto. Por otro lado hay algunos fármacos con los que hay mucha experiencia, porque se vienen utilizando desde hace muchos años, y para los que no se han demostrado efectos dañinos. Estos son los preferidos para usar. Con otro gran número de fármacos no se ha demostrado ni lo uno ni lo otro por lo que en principio se prefiere no usarlos. De todas formas en el primer trimestre del embarazo, que es cuando se forman los órganos del feto, sería el de mayor riesgo de teratogenia por lo que en algunas mujeres con la enfermedad no muy avanzada y con poco virus en la sangre puede optarse por posponer el tratamiento hasta pasado este período de mayor riego.

A las embarazadas que no se controlaron durante su embarazo y a las que se les detecta el VIH tardíamente durante la gestación o el parto, se les debe iniciar un tratamiento y optar por cesárea en vez de parto vaginal, continuando con los antirretrovirales durante el mismo. El tratamiento igual puede ser efectivo dado que la mayoría de los contagios se dan durante el parto y los que se dan durante el embarazo suelen suceder tardíamente.

En todos los centros de salud deberían estar disponibles pruebas rápidas de detección de VIH para hacérselas a las mujeres que llegan en trabajo de parto sin ningún control previo. Y en caso de que resultaran positivas, se tendría que proceder a administrar fármacos antivirales por vía intravenosa.

Con los conocimientos actuales sobre la enfermedad VIH – SIDA y los tratamientos disponibles, es posible lograr una reducción considerable de la transmisión materno fetal.

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