Obesidad: Una Enfermedad


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Si usted se siente enfermo, le duele algo, tiene un estado gripal… ¿A dónde acude? Al médico, ¿verdad?. Es lo lógico pero no es lo que ocurre siempre en el caso de la obesidad. Antes de ir al médico el obeso muchas veces se pasea por dietas de revistas, las abandona luego, se inscribe en el gimnasio, acude a cuanta solución fácil se le presenta a mano para curarse de algo que no es superficial. Por el contrario, la obesidad es una enfermedad tan interna, tan ligada al paciente que tiene su origen en su propia psiquis.

Se ha estudiado específicamente el fracaso del obeso que no puede adelgazar. Su negativa a la realidad, su persistencia en los hábitos alimenticios insanos, su falta de constancia y la esperanza de volver a comer como antes son las causas de la frustrante derrota de estas personas que, caídas bajo su propio peso, se echan sobre sus espaldas más culpas de las que tienen olvidando que la obesidad es una enfermedad. Se fortalece entre las sombras de la ignorancia que su huésped le otorga sin saberlo, entre una falsa idea de salud ligada a la redondez de la carne, pero por sobre todas las cosas, la obesidad se planta y se posterga porque tiene una raíz psicológica en la ansiedad. La ansiedad ese trastorno estrella de este último siglo que nos ha causado tantas frustaciones personales y consecuencias sociales.

El obeso, el adicto, el neurótico tienen ellos algo en común, se sienten impotentes ante algo externo, la comida, la droga, el alcohol, el estrés, el trabajo y caen en un círculo vicioso donde la cura va en contra de lo que sienten internamente y encima se sienten culpables porque no pueden. Y es verdad que no pueden porque hasta que no se aceptan como enfermos y atacan el problema primario o de fondo, no se curan.

Debe recordarse que la reticencia de los obesos a aceptarse como persona enferma puede estar relacionada a la presión de las burlas y otras expresiones discriminantes con que los demás socavan incluso, la voluntad del enfermo. En otras ocasiones el complejo de culpa es el candado que le cierra el paso a un posicionamiento definido respecto a su problema de obesidad.

Redundar sobre las consecuencias que trae el exceso de peso no es el fin de este artículo pero debe recordarse que conlleva a afecciones cardíacas, daños y malformaciones en los sistemas estructurales: sistema óseo, muscular y tendino-cartilaginoso debido al constante esfuerzo de mover una masa excesiva. La gordura es también causa frecuente de trastornos de irrigación sanguínea, problemas hormonales y puede contribuir a desperfectos en el aparato respiratorio.

Hay que tener claro, sin embargo, cuando son unos kilos de más o cuando, en efecto, se trata de un problema de obesidad. Vale hacer conciencia al respecto ya que, por lo visto, es un tema al que todavía el ser humano lo toma con ligereza y discriminación. Y esto, se sabe, no conduce a ningún lado.

Los intentos gubernamentales, aunque escasos aun, van en la dirección correcta para asumir con responsabilidad un tema tan delicado (atención mutual, ley de talles, etc) . A nosotros, a la multitud que forma la opinión pública nos queda, mirarnos y corregirnos a si mismos cuando dejamos de sentir respeto por una enfermedad como cualquier otra que no es poca cosa ya que al fin y al cabo a cualquiera le puede tocar.

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