Virus papiloma humano

El virus papiloma humano o HPV (en ingles) afecta al aparato genital tanto de la mujer como del hombre. Es un virus altamente infeccioso que se transmite fundamentalmente por vía sexual y es una de las infecciones de trasmisión sexual más comunes en el mundo. Estudios recientes plantean que el 75 % de las personas sexualmente activas de entre 15 y 49 años adquieren por lo menos un tipo de HPV.
Existen diferentes tipos de infecciones por virus papiloma humano, los que se instalan en la piel (manos y pies) no se transmiten por vía sexual y producen verrugas comunes, no cancerosas. Los que asientan en las mucosas del tracto genital inferior son los que producen los condilomas virales (verrugas genitales o condilomas acuminados) y los que ocasionan infecciones subclínicas, es decir lesiones que no provocan sintomatología.
Estudios recientes han descubierto más de cien tipos diferentes de papiloma virus, la mayoría inofensivos. Cerca de cuarenta tipos de HPV tienen la habilidad de infectar áreas anogenitales. En la mujer la vulva, la vagina, áreas fuera de la vagina, cuello uterino y el ano. En los hombres, las verrugas genitales son menos frecuentes, pueden localizarse en el pene, los testículos o alrededor del ano. La mayoría de las personas infectadas se encuentran asintomáticas.
Las condilomas virales pueden aparecer tanto semanas, como meses o años después del contacto sexual con una persona con HPV. Las verrugas sobreelevadas no duelen, son en general blanquecinas o grisáceas, únicas o múltiples y pueden sangrar al contacto u ocasionar picazón. En caso que aparezca alguna molestia, una verruga o alguna alteración de la piel, es importante consultar al ginecólogo.
La mayoría de las verrugas genitales o condilomas son causadas por los HPV tipo 6 y 11. A éstos se les conoce como virus de “bajo riesgo oncogénico” porque raramente porque raramente pueden desarrollar cáncer. Los tipos de HPV que pueden favorecer el desarrollo de cáncer se conocen como de “alto riesgo oncogénico” y son el 16, 18, 31, 33 y 45. El papel del HPV en el desarrollo del cáncer cervical está establecido, y diferentes estudios han demostrado que el ADN del HPV se puede aislar en más del 90% de los cánceres de células escamosas del cuello uterino. Las lesiones producidas por estos tipos son planas o casi invisibles.
Si bien la infección por HPV es muy común, la mayoría de las pacientes no desarrollan cáncer cervical. Esta evolución depende de factores de riesgo asociados al HPV de “alto riesgo”, inicio precoz de las relaciones sexuales, múltiples parejas sexuales, promiscuidad del compañero sexual, ser fumadora, no utilizar preservativo, tener muchos hijos, infecciones genitales reiteradas, etc.
