Para los niños lo mejor es la comida casera


comida casera

Muchas veces cuando se evoca recuerdos de la infancia, se hace referencia a olores provenientes de la cocina de la abuela, por ejemplo. Esta asociación va más allá del olfato; detrás de la preparación casera de alimentos, hay amor y dedicación. Esto resulta fundamental cuando de niños se trata. Ya que la comida casera no tienen colorantes, conservantes, edulcorantes, ni aditivos que puedan arriesgar su salud.

Los alimentos caseros son la forma más sana, cuidadosa y económica de comenzar la alimentación del niño. Deben evitarse los colorantes, aditivos y edulcorantes (sacarina, ciclamato, aspartamo), porque la ingesta diaria admisible es superada rápidamente dado su escaso peso. Y esto lo expondría a riesgos innecesarios para su salud. Por ello deben quedar fuera de su alimentación, los refrescos en polvo, jaleas, flanes y budines industrializados, gaseosas, sopas de sobre, mayonesa, ketchup y mostaza.

En el mercado hay una amplia oferta de alimentos industrializados con gran aporte calórico y elevado contenido de azúcar, sal, colorantes y conservantes (golosinas, alimentos fritos, helados, gelatinas y refrescos). Estos productos gustan mucho a los niños y los satisfacen rápidamente, sustituyendo el consumo de alimentos más nutritivos. Por esto, no deberían ser ofrecidos a los menores de 2 años.

La publicidad, además, incentiva el consumo de este tipo de alimentos otorgándoles un valor agregado. Muchas veces se hace un esfuerzo económico importante para poder comprarlos y ofrecerlos a los niños.

Sin embargo, sólo la comida casera promueve la formación de hábitos de alimentación sana para el futuro. Además ayuda a fortalecer los lazos familiares, fomentando espacios de interacción y comunicación, contribuyendo así a un ambiente cálido y confortable en el cual el niño va a crecer y desarrollarse.

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