El aluminio como auxiliar de la medicina
El aluminio es el más abundante metal de la naturaleza y quizás uno de los que presta mayor utilidad a las prácticas industriales.
La toxicidad del aluminio es comprobada, y su influencia en la salud es nociva de variadas maneras.
La inhalación de polvos de arcilla, que es el silicato de alúmina, provoca males pulmonares severos, y daños en los vasos sanguíneos y en el corazón. La curación definitiva para estas lesiones no existe.
También el aluminio es un agente tóxico que contribuye al raquitismo por la transformación que hace de los fosfatos del intestino en fosfatos de aluminio, impidiendo la formación completa de los huesos del cuerpo.
Lo anteriormente descrito hace parte del aspecto negativo del aluminio en relación a la salud y a la vida. Sin embargo, este metal tiene algunas propiedades terapéuticas que resultan del silicato y el fosfato, sus derivados. En el aparato digestivo éstos dos contribuyen actúan como antiácidos, permitiendo paliar afecciones digestivas como la gastritis, en sus síntomas hiperácidos. Los expertos dicen que el Aluminio alcaliniza el tracto digestivo y por eso son sus efectos tan benévolos sobre ese tipo de afecciones.
Se ha comprobado la utilidad del aluminio en el tratamiento de las pequeñas lesiones de la piel. Se recomienda aplicar pequeñas porciones de aluminio sobre éstas para obtener un efecto cicatrizante.
En medicina se usan dos sales de aluminio: el alumbre de cromo, y el alumbre de potasio. El primero posee muchos beneficios para el tratamiento de las varices, y el segundo sirve como astringente de las mucosas.
