Nutrición Infantil

Uno es lo que come. Entonces si se quiere llegar a edad adulta gozando de buena salud es primordial promover las buenas costumbres alimenticias desde la infancia.

Para los recién nacidos la leche materna es sin duda lo más recomendable pues además de sus múltiples beneficios como: promover el crecimiento del cerebro y evitar enfermedades en los primeros años, entre otros, fortalece el vínculo madre – hijo.

Esta debe ser el único alimento durante esta etapa y se recomienda que dure como mínimo los seis primeros meses de vida. Incluso si el niño presenta problemas para succionar o  de salud lo aconsejable sería que la madre se saque la leche con una especie de bombillas especiales y se lo ofrezca en un biberón.

Es a partir de los seis meses que los pediatras recomiendan la introducción de sólidos empezando con cereales como el de arroz. Estos alimentos sólidos deben ser muy simples ya que el estómago del bebé aún no digiere los alimentos complejos.

Una vez introducidos los sólidos el bebé comienza a aceptar lo que se le ofrece, es aquí donde los padres deben aprovechar el momento para introducir alimentos con alto contenido vegetal como la calabaza o la zanahoria, haciendo que se acostumbre a este nuevo sabor. También las frutas como los plátanos, arándanos, granadilla y manzana, se introducen un poco después.

Cuando el niño deja de lactar la mejor manera de alimentarlo es teniendo en cuenta la pirámide alimenticia. Esta nos da pautas para una buena alimentación, en un día el niño debe comer 6 porciones de cereales, 5 de verduras, dos porciones de lácteos y dos de carnes.

Lo que nunca se debe incluir diariamente en una dieta son los dulces procesados y las grasas saturadas. Las alergias son una de las preocupaciones de los padres, por ejemplo el maní puede ser para muchos un factor alergénico por lo que no se recomienda durante los dos primeros años.

El tamaño de la porción que se le debe ofrecer a un niño debe ser no más grande ni más chico que el tamaño de su puño. Darle más que eso es conducirlo por el camino del sobrepeso.

Los padres deben mantener una política agradable a la hora que los niños se alimentan. Como un juego usar las texturas, colores, sabores de los alimentos para interesarlos. Nunca obligarlos a comer sino quieren debiéndose buscar alternativas de solución. En conclusión el deber de los padres es hacer que los niños adquieran una actitud positiva frente al proceso de la alimentación ya que esta actitud los acompañará para toda la vida.

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