Propiedades nutritivas de la leche materna
La leche materna es el alimento ideal de todo recién nacido.
La leche materna es estéril, es muy cómoda a la hora de proporcionarla, y lo más importantes es que satisface las necesidades alimentarias de los niños hasta los seis meses de vida.
Los anticuerpos y las células vivas que tiene la lecha materna protegen a los niños de las infecciones.
Un niño alimentado con leche materna se protege de infecciones como la de la gastroenteritis, y nunca llegará a estar sobrealimentado pues las cantidades que se le dan son las que él mismo pide.
Con la leche materna hay menos probabilidades de que el lactante desarrolle asma hacia el futuro y que haga una intolerancia a la leche de vaca.
Las proteínas que proporciona la leche materna sirven como anticuerpos contra aquellas enfermedades que transmite la madre al hijo durante las dos primeras semanas de amamantamiento.
El riesgo de sufrir colitis, diabetes, infección de oídos, y hasta un linfoma, se reducen considerablemente en el niño que consume leche materna.
Los ácidos grasos araquidónico (AA) y docosahexaenoico (DHA) contenidos en la leche materna son vitales para el cerebro y el desarrollo de la visión del niño.
El hierro que posee la leche materna se absorbe mejor que el que contiene la leche en polvo.
Alimentar con leche materna también beneficia a la madre pues le sirve para protegerse de un cáncer de seno y ovarios, y a la vez quema calorías que le ayudarán a recuperar el peso corporal que tenía antes del embarazo.
