Querer y no poder, las claves para conseguir el éxito

Nos atormenta ver cómo algunas personas consiguen fácilmente cosas que nosotros queremos lograr hace tiempo sin éxito. Pensamos que valen mas que nosotros y, por lo tanto nos sentimos doblemente fracasados: ¿Por qué todos pueden y nosotros no?

querer y no poder

Para salir de este lugar angustiante tendríamos que tomar esa imagen del doble fracaso y darla vuelta como cuando nos miramos al espejo y descubrimos que nos pusimos la remera al revés, con la parte de atrás para adelante y las costuras tan a la vista a los costados del cuerpo.
Te propongo que nos saquemos esa remera y la demos vuelta en los dos sentidos.

¿Qué quiero decir con esto?
Si alguien pudo lograr algo, en ese mismo acto abrió la posibilidad a todos los demás. Cuando lo que deseas aparece materializado por una persona, tenes vía libre para intentarlo vos también. Tenés el derecho y la libertad de verla como fuente de inspiración y hacer lo mismo… a tu manera.

Pero para poder tomar al otro como modelo, sin envenenarte con esos sentimientos corrosivos, necesitas limpiar el terreno de tu mundo interno. Tendrás que convertir el autorreproche (el ¡¿por qué?!, cargado de rabia y de resentimiento) en un interrogante curiosos y atento (¿por qué será?) para descubrir qué pensamientos, creencias, miedos y mandatos te bloquean el camino.

Tal vez desde tu interior emergen frases como “a esta mujer no le da la cabeza” o “siempre el mismo inútil”, que han quedado como marcas de la historia familiar. Pues bien, ha llegado el momento de revisar estas afirmaciones, oponiéndoles la prueba de de realidad.

Por ejemplo, te preguntas como es posible que si tu compañero de oficina te pide que lo ayudes en algún tema, encuentres la manera de guiarlo hasta la solución y cuando te piden que hagas una tarea nueva, te bloquees, te quedes en blanco, sintiéndote incapaz, aun antes de haber analizado de qué se trata. ¿Puede ser que para otros te dé la cabeza y para vos, no?

Poner el mundo al derecho te exigirá también dejar de idealizar a la persona que llegó a la meta tan deseada. Tal vez tengas que preguntarte cuanto le costó, ya que es posible que haya tenido que hacer concesiones o sacrificios. Sería bueno recordar la sabiduría del dicho “las apariencias engañan”, antes de deslumbrarte por una imagen.

Por otra parte, nadie tiene éxito en todo así como nadie fracasa en todo. Un gran emprendedor puede ser un padre ausente, una esposa y madre modelo puede hacer dejado su carrera universitaria por la mitad; un hombre o una mejer de mundo, puede ignorar por completo las necesidades de los que están más cercanos.

Luego de que hayas bajado al otro de ese pedestal ilusorio, el paso que sigue consistirá en subir tu autoestima a un nivel más real, redescubriendo lo que sí has hecho. Si te has concentrado mucho tiempo en lo que te falta, tal vez hayas olvidado de apreciar tus legítimos talentos y realizaciones, aunque sean de otras áreas de tu vida. Y por ultimo, saber que los logros se consiguen con intentos cotidianos paso a paso.

De esta manera, mirando el mundo al derecho, podrás acometer la tarea que te llevará a concretar ese proyecto tan querido, con una cuota renovada de confianza y optimismo.

Las preguntas que siguen te ayudaran a revelar el peso que tiene sobre vos misma la mirada de los otros.

Para reflexionar:
¿Cuál es mi concepto acerca de mi valor personal?
¿Qué idea o creencia me hace sentir que no valgo o me avergüenza?
¿Quién, en mi familia, resaltaba mis cualidades? ¿Cuales?
¿Tengo tendencia a idealizar a las personas?
¿Estoy pendiente de la mirada de los otros?
¿Cuánto me afecta la critica?
¿En que medida necesito reconocimiento?

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