Repercusiones sociales y psicológicas de la obesidad infantil

La obesidad infantil tiene consecuencias negativas para la salud de los niños. Pero hay ciertos aspectos que aunque no implican un riesgo para la salud, no por ello son menos importantes. Estos son las repercusiones en el desarrollo psicológico y en la adaptación social del niño. La sociedad en general y los niños, en particular, discriminan lo diferente, y son muy prejuiciosos con respecto a la gordura. Son constantes entre los más chicos, las burlas hacia los que tienen algo diferente a la mayoría, ya sea lentes, ortodoncia y, sobre todo, gordura. Las burlas y malos tratos permanentes de los que son objeto los niños obesos, dificultan muchísimo las relaciones interpersonales.
Por lo dicho, los niños con sobrepeso se sienten en inferioridad de condiciones con respecto al resto de sus pares y los sentimientos de culpa y vergüenza que experimentan disminuye su autoestima.
Otro problema para nada menor con el que cargan los niños obesos, es el de encontrar ropa a la moda que se adapte a su talla.
Todo esto contribuye a que tengan una pobre imagen de sí mismos, provocando aislamiento, encierro, conductas antisociales que pueden llegar, incluso, a desembocar en una depresión.
Muchas veces estos sentimientos pueden ir acompañados por conductas agresivas hacia los demás, como defensa ante las burlas, o hacia ellos mismos (comer compulsivamente, ponerse en situaciones riesgosas, etc.).
Es de suma importancia trabajar en la autoestima del niño obeso. Para que pueda encontrar la forma de relacionarse con los demás y valorarse por lo que es internamente y no por su aspecto físico.
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