Sentirse bien, el poder del pensamiento para combatir la depresión

Sentirse bien es una cuestión mental

sentirse bien

Lo más fácil de detectar es el pensamiento negativo. Desde hace unos 20 años, el movimiento de la neurociencia ha constatado que uno ingresa nuevas neuronas (antes se creía que teníamos un cerebro con determinada cantidad de neuronas y cuando estas se morían no se reconstituían).

A partir de ello, se sabe que en cada pensamiento conlleva una emoción y que las mismas están alojadas en el cerebro, igual que los pensamientos. Lo que no tienen es un lugar determinado. Pero cuando uno piensa negativamente conforma un circuito y activa dentro de la cabeza un determinado lugar.

En el lóbulo prefrontal derecho están las emociones destructivas y en el izquierdo las positivas. Entonces, una persona que empieza un día a sentirse mal, a estar deprimida, a tener pensamientos negativos genera una activación en el lado izquierdo del cerebro que crea un circuito automático.

Síntomas del pensamiento
Lo primero que la persona aprende a detectar es cuales son aquellas cosas que la mantienen dentro de ese círculo depresivo y, por otro lado, empieza a cambiar la manera de pensar desde un circuito negativo a uno positivo.

Que no es tan fácil de hacer porque cuando no se puede poner en duda lo que uno cree, no se puede modificar. Para que la persona ponga en duda sus creencias se le muestran sus resultados, si está deprimida el resultado es sufriente.

Tiene todas las emociones y las sensaciones de la enfermedad. Cuando el paciente puede constatar que la manera de pensar y de sentir es la que hace que viva la vida como la vive empieza a poner en duda como piensa y como siente.

Negar la enfermedad…
El mayor error que todos cometemos es poner el lugar del problema en el sitio equivocado. El problema me lo genera “el otro” o lo tiene “el otro” y, por ello, la solución también es “del otro”. Y mientras esa solución sea ajena, la persona queda a la espera de que “el otro” soluciones lo que le molesta. Es necesario comprender que si quiero resolver ese conflicto es fundamental entender que el problema es “mío”.

No estamos acostumbrados a estar atentos a lo que pensamos. El pensamiento es algo que fluye en nuestro interior y que viene de algún lugar. Y, al dejar los pensamientos libres, estos van por lugares donde empieza el malestar en situaciones de la vida pasada o presente que no tenemos resuelta.

El poder que tiene el pensamiento es tal que piensa, hace. Si pienso de una manera negativa, siendo de igual forma y el resultado que tengo es el miso. En cambio, si puedo empezar a poner en duda mis creencias, puedo sentirme de otra forma.

El momento de pedir ayuda
Una persona realiza una consulta con un profesional cuando ya no puede más… deja pasar el tiempo porque piensa que se le va a pasar. Lo que uno no puede percibir es que lo mismo que a uno le pone mal a otra persona no, Pongamos el caso de dos personal que trabajn en un mismo lugar.

Uno la pasa bien, va al trabajo contento y el otro no quiere saber nada… ¿Cuál es la diferencia si el trabajo es el mismo? Tiene mucho que ver con las creencias con la manera de pensar, con a autoestima.

La mayoría de los pacientes que van a terapia quieren sentirse bien pero… sin cambiar su manera de pensar. Acuden a la consulta para que se le elimine el malestar pero no aceptan que puedan estar errados en su forma de pensar.

El estar deprimido es una cosa normal. Si a uno lo echan del trabajo, si se pelea con su pareja, etc. está deprimido (con las mismas características de la depresión) pero no está enfermo. Todo lo que tenga que ver con una perdida de genera un sentimiento de depresión, etc. Sin embargo, estos sentimientos son acotados en el tiempo.

Una de las maneras en que comienza una depresión se da cuando una pérdida no se puede terminar de elaborar y la persona queda “prendida” en esa situación de pérdida.

La depresión es una de las enfermedades más sufridas y menos comprendidas porque a familia no entiende por qué si una persona a la que le va bien (tiene casa, comida, trabajo, pareja que la ama) está desganada.

Siempre es conveniente convocar a los familiares de los pacientes y explicarles que es la depresión, lo que tienen que hacer, o mejor dicho, lo que tienen que entender, que el otro no es que no quiera sino que no puede. Cuando la familia está informada, colabora.

La depresión es la cuarta enfermedad del mundo. La Organización Mundial de la Salud sostiene que en el 2020 va a ser la segunda enfermedad.
Hay 121 millones en el mundo con depresión. Afecta a los niños, adolescentes, hombres y mujeres. Es casi una epidemia y ataca por igual a todas las clases sociales y a todas las edades.

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