Los zumos


zumos

Una de las opciones que debemos incluir en nuestra dieta serán los zumos de frutas y verduras frescas ya que son fuente de vitamina, minerales y enzimas. Quien quiera gozar de buena salud debería incluir de forma habitual en su dieta frutas y verduras frescas ya que son fuente fundamental de vitaminas, minerales y enzimas. Tal es la recomendación que le hará cualquier especialista en Dietética para cualquier época del año.

Una buena dieta con los zumos

En los zumos de las frutas se pueden obtener los nutrientes y la glucosa necesarios para sostener los requerimientos básicos del organismo. Con la ventaja de que sus vitaminas, minerales, oligoelementos y enzimas pasan directamente a la sangre sin necesidad de digestión previa ni de desgaste energético.

Y si bien las frutas y hortalizas no son alimentos “completos” proporcionan cantidades notables de algunos nutrientes que no están presentes en la dieta habitual o de los que existen importantes deficiencias como es el caso de las vitaminas C, B9 (ácido fólico) y el betacaroteno así como algunos minerales como el calcio, el magnesio y el hierro. Además, tomar zumos como complemento de la dieta nos ayudará a asimilar el resto de los alimentos gracias a su gran contenido en enzimas, que contribuyen a la transformación y proceso metabólico de los alimentos.

Como preparar un zumo saludable

Pues sepa, en primer lugar, que conviene elegir frutas y hortalizas de temporada asegurándonos de que estén en su punto óptimo. Así, elegiremos las que tengan colores intensos, textura firme y aroma agradable. El resultado será aún mejor si los productos proceden de cultivo biológico ya que no habrán sido tratados con plaguicidas y poseerán más sabor.

Una vez en casa es importante guardar las frutas y hortalizas en el refrigerador sacándolas de él justo cuando las vayamos a utilizar. Hay que lavarlas directamente debajo del grifo de agua fría y no deben dejarse en remojo porque podrían perder vitaminas. Además, si para preparar el zumo necesita pelar la fruta hágalo con el menor número de cortes posible.

El siguiente paso será convertir la fruta u hortaliza sólida en líquido ya sea según los casos: licuándola, exprimiéndola o batiéndola y no añada azúcar. No es necesario ni siquiera en el caso de las frutas muy ácidas. Una vez obtenido el zumo deberemos tomarlo inmediatamente para que no se resienta su contenido nutricional, su sabor y su color evitando la oxidación de sus sustancias activas.

Articulos relacionados

Deja un comentario