La importancia del aceite en la alimentación del niño

Incorporar aceite a la comida de los niños es fundamental para aportar energía y sustancias (vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales) imprescindibles para su crecimiento y desarrollo. Además, las grasas y aceites, también mejoran la textura, el sabor y el aroma de las preparaciones aumentando de esa forma el consumo total de energía.
Los aceites y las grasas (lípidos) son la mayor fuente de energía para lactantes y niños pequeños que son amamantados o reciben cantidades sustantivas de productos animales. La leche materna contiene entre el 40 y 55 % de su energía en forma de grasa.
Una cantidad de lípidos debe ser incluida en la dieta de los niños para alcanzar la densidad de energía apropiada. Dado que la energía metabolizable de los lípidos (9 kcal/gramo) es más del doble de la contenida en los carbohidratos y proteínas, los lípidos pueden hacer una contribución considerable a la densidad de la energía en dietas mixtas. De todas maneras es importante no abusar de los lípidos para aumentar la densidad energética de la alimentación. Si bien existe preocupación acerca de que una ingesta excesiva de lípidos pueda predisponer a los niños a un riesgo mayor de obesidad infantil, dislipemias y enfermedades cardiovasculares en la vida adulta, la evidencia directa es limitada. Y la mayoría de los expertos del mundo, se inclinan por no limitar el consumo de lípidos los primeros 2 años de vida.
Se considera apropiado que la alimentación de los niños de entre 6 y 24 meses contenga entre el 30% y 45% de la energía total en forma de lípidos, aportada por la leche materna y por los alimentos complementarios.
Es importante saber que:
- La leche materna aporta grasas de muy buena calidad que no son fáciles de encontrar en otros alimentos
- Las grasas y los aceites son fundamentales para lograr una alimentación concentrada en energía, lo cual es muy importante cuando el niño comienza a comer, ya que come pequeñas cantidades.
- Todos los aceites (especialmente el de soja) aportan sustancias fundamentales para el desarrollo de la inteligencia y la visión de los niños
- Todos los pescados (especialmente el atún, las sardinas, el jurel, la palometa y el salmón) aportan grasas buenas para el desarrollo del niño, por lo que se recomienda darlos por lo menos una o dos veces por semana.
- No se recomiendan las frituras antes de los 2 años
- No se deben proporcionar al niño leches descremadas ni diluidas ya que aportan menos energía y vitaminas.
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