manzanilla

El nombre científico de la manzanilla es ‘chamomilla recutita, matricaria chamomilla’ el mismo deriva del griego ‘chamaimlon’ que quiere decir manzana de tierra. El nombre nos da como referencia el fuerte y rico aroma de sus flores, que es muy parecido al aroma de manzanas.
Un herborista del siglo XVII llamado Culpeper fue quien empezó a recomendar tomar manzanilla para darle fortaleza al útero, sobre todo si se pensaba que el parto podía ser difícil. Además recomendaba usarlo en forma externa para realizarse cataplasmas o para elaborar cremas para el tratamiento de eczemas u otras afecciones cutáneas.
Por su parte Hahnemann publicó, luego de probar, datos sobre el remedio homeopático en su obra ‘Materia Médica Pura’ (1821 – 1834), donde era recomendada para los achaques con sensibilidad al dolor, sobre todo para los niños.
En nombre común de la chamomilla es manzanilla o camomila. La misma crece en forma silvestre en casi todo el mundo. Sus orígenes datan del siglo I dC, y fue usada para tratar los problemas de digestión. El té de manzanilla es muy bueno como bebida calmante que ayuda a relajarse y conciliar el sueño. La chamomilla es muy recomendada para quienes cuentan un umbral muy bajo ante el dolor, así como ante el enojo, los cambios bruscos de carácter, la hostilidad y la irritación. También es recomendada en niños para la dentición, la fiebre y los dolores de estómagos, dolores de paro y dolores premenstruales.
Irritabilidad: cuando te encuentras hipersensible hacia el dolor, con ira y hostilidad.
Dolores dentales, dentición, otitis: dolor que se vuelve crónico y penetrante en los dientes y en los oídos, generalmente acompañado de fiebre.
Cólico y diarrea: fuertes molestias en al abdomen, con diarrea de color verde con muy feo aroma.
Dolor menstrual y del parto; contracciones fuertes que general sudoración, mareos e ira.
Ten presente que este es un remedio homeopático, pero antes de tomarlo debes consultar con un profesional que te lo recete, lo que nosotros buscamos a través de este articulo es informarte acerca de las características y usos, pero insistimos en la recomendación de ir siempre al médico y jamás automedicarte, por más natural e inofensivo que parezca el remedio.
