Alergias alimentarias


alergias alimentarias

La alergia alimentaria es una reacción inmunitaria adversa mediada por anticuerpos (inmunoglobina E) tras el consumo de un alimento específico.

Una de las más frecuentes alergias alimentarias, y de las más tempranas, es a la leche de vaca. Existe clara diferencia entre alergia e intolerancia a la leche de vaca. La intolerancia es una reacción adversa a determinada sustancia de este alimento, la lactosa, que es un hidrato de carbono, el azúcar de la leche.

Esta intolerancia es ocasionada por mecanismos no inmunitarios (déficit de una enzima), entre los que figuran reacciones tóxicas, metabólicas, farmacológicas, y por tanto no tiene una base alérgica. La alergia a las proteínas de la leche de vaca se presenta como una hipersensibilidad al alimento ocasionada por mecanismos inmunitarios. Desencadenan la respuesta alérgica tres de las veinte proteínas diferentes de la leche de vaca (lactoglobulina beta, caseína y lactalbumina alfa). Los síntomas son los mismos que los originados por las intolerancias alimentarias, lo cual debe considerarse en el diagnóstico diferencial.

Los síntomas de las alergias alimentarias varían según la cantidad de alimento que se ingiere y se absorbe, así como según el tipo de reacción que se presente. Los síntomas gastrointestinales son: diarrea, náuseas o vómitos, con retraso del crecimiento. Los cutáneos son: urticaria, eritemas, picazón. Y los respiratorios: rinitis, asma, tos, edema laríngeo, así como migrañas (dolor de cabeza).

La hipersensibilidad al alimento se presenta cuando el sistema inmunitario reacciona frente a una sustancia que generalmente es inocua, debido a que el organismo erróneamente asume que es dañina.

Estas reacciones son mediadas por inmunoglobina E y se producen en una relación causa – efecto. Suelen presentarse inmediatamente o durante las dos horas siguientes a la exposición al alimento (alergenos). Las proteínas del alimento alergenos) se absorben en el intestino, luego interactúan con el sistema inmunitario o de defensa del organismo y producen una respuesta.

Normalmente el intestino y el sistema inmunitario impiden la absorción de todas las proteínas intactas; cuando esto falla y las proteínas enteras se absorben, ocurre la sensibilización alérgica. Su gravedad varía desde reacciones leves a las más graves. Las personas con predisposición genética a las enfermedades alérgicas tienen mayor probabilidad de desarrollarla. Al parecer la frecuencia de alergia a los alimentos disminuye con la edad. Los lactantes son más proclives que los niños mayores o adultos. Las alergias a la leche de vaca, soja y huevo se consideran las más factibles de resolverse con la edad. Los síntomas clínicos de la alergia alimentaria se intensifican cuando se suman a las alergias a sustancias inhaladas que aumentan con los cambios estacionales o ambientales (estrés, tabaco, frío, pólenes, hongos, etc.).

Los alergenos más comunes son los alimentos con alto contenido en proteínas. En los niños, los alergenos identificados con mayor frecuencia son:

  • Clara de huevo
  • Pescado
  • Leche y sus derivados
  • Maníes
  • Soja
  • Trigo

La única manera de diagnosticar la alergia es eliminando el antígeno nocivo. Si eso produce una rápida desaparición de los síntomas, luego se realiza una prueba de provocación que causa el retorno de los mismos. Si persisten los síntomas luego de la omisión del alimento, deberán buscarse otras causas de alergia.

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