Carbon vegetal

El carbón vegetal recibe el nombre científico de ‘carbo vegetabilis’. El hecho de ser un material tan duro y que no sufría los percances de los cambios climáticos ni el paso del tiempo lo había convertido en otras épocas en un material muy idóneo para delimitar los terrenos.
El carbón vegetal tenia la capacidad de absorber gases y toxinas en el cuerpo, por tal motivo se le dio una excelente fama de purificador y durante los siglos XVIII y XIX se usaba para los vendajes de ulceras cutáneas y enjuagues bucales.
El investigador Hahnmann probó sus beneficios y publicó los datos que obtuvo de este remedio homeopático en su libro ‘Enfermedades crónicas’ (1821 – 1834). El nombre común con que lo conocemos es carbón o carbón de madera. Su origen proviene de la madera del árbol de abedul, álamo o haya que crece en los terrenos pantanosos, montañas o bosques de la mayor parte del hemisferio norte.
El carbón vegetal fue usado en la medicina tradicional para problemas de ulceración, septicemia, flatulencias y mala digestión. También son muy conocidas sus propiedades de desodorante y desinfectante.
Preparación del carbón vegetal: se cortan trozos de madera del tamaño de un puño, se los calienta hasta que estén al rojo vivo y se los coloca en una tinaja estanca. La ceniza que queda es triturada, disuelta y agitada. Las personas que a veces necesitan el uso de carbón vegetal se pueden encontrar en un estado de colapso mental o físico.
Es usado para tratar los estados de las personas debilitados, que van desde un simple desvanecimiento o fatiga hasta el agotamiento o colapso más grave.
Síndrome de fatiga crónica: se caracteriza por dolores ardientes en todo el cuerpo, glándulas hinchadas y sensibles.
Confusión y ansiedad. Indigestión y flatulencias: un malestar que se produce de forma independiente a la dieta. La regurgitación de comida puede ir acompañada de eructos agrios, malestar y diarrea.
Problemas respiratorios: tos espasmódica, asma, bronquitis en las personas de más edad. Podría aparecer sudoración fría y debilidad.
Circulación deficiente: reducción de energía y alta de coordinación debido a una circulación en donde falta el oxigeno en el cuerpo.
